Cada vez la siento más alejada... cada vez me soporta menos... me miente continuamente porque no quiere que entre más en su mundo... de hecho me está sacando como quien hecha a un perro viejo y pulgoso de casa con la escoba de esparto. Hoy ha llegado a mentirme para poder llegar a tiempo de ver a Shin Chan... Siento que me trata como a un enfermo mental... como alguien que tiene un defecto que no me hace digno de estar en su mundo y, por extensión, en el de ninguna persona a la que aprecie o necesite o me interese y le muestre cómo soy realmente. Probablemente sigue viéndome por lástima o porque faltan algunos retoques para conseguir lo que tenía que conseguir conmigo.
Me duele... sobretodo porque me siento rechazado... Me recalca continuamente que otras personas nuevas que conoce le producen interés y en los que centra su enegía y cómo me duele... Creo que eso es lo que busco... que me traten así... por alguna extraña razón es lo que necesito en esta etapa de mi vida... saber que la gente me rechaza cuando me empieza a conocer, me hace estar seguro de lo que siempre he creído sobre mí mismo... que no merezco estar vivo ni haber nacido y que soy una persona de la que se puede prescindir. Me hace creer que no soy imprescindible ni deseado y eso alimenta mi deseo más profundo y me hace creer que algún día podré alcanzarlo.
Y cada vez es más difícil estar con ella... es como la ley maldita de la compensación... cuanto más quiero algo, menos quiere el Otro que la consiga. Y me esfuerzo en estar bien y ella se esfuerza por dejarme claro que no quiere gastar sus energías conmigo. He llegado a un momento en el que estando con ella estoy mejor que estando solo. Y ella está llegando a un momento en el que su vida está completa sin que yo forme parte de ella y, probablemente, empiece ser un estorbo. Un algo obsoleto y prescindible que hay que darlo a los traperos o guardarlo en una caja de recuerdos.
A veces, soy más autocompasivo y creo que estoy vivo para que algunas personas encuentren la plenitud en su vida y que eso debe ser importante.
No quiero que me deje... pero no puedo obligar a nadie a estar conmigo... no siento tanta fuerza como para cargar con esa responsabilidad. Y permito que me de miguitas y permito que me recuerde que sólo me da miguitas y permito que me humille porque lo hago y permito que cada vez que soy sincero lo utilice para tirármelo a la cara y utilizarlo para volverme a humillar y recordarme que, en su mundo, los valores que tengo son los valores de un débil y un fracasado. Sus miguitas son la sinceridad que de vez en cuando me da... y que ella dosifica tan inteligentemente para que sepa que me tiene tan enjaulado como a uno de sus pájaros.
Y, me recuerda continuamente que con ella no cuente para nada... que ella sólo quiere vivir momentos agradables y que no me va a dar nada ni nada que yo le pueda ofrecer, le va a interesar.
Hasta ahora en mi vida me había pasado lo contrario... estaba con una mujer como yo estoy ahora con ella. La ley maldita de la compensación.
Ella me provoca porque no le va nada... se divierte conmigo como se divierte con un animal, como le he visto divertirse con otros. Y, eso, me hace odiarla... y tener miedo cada vez que estoy con ella. Siempre tuve la ilusión de que yo pudiera ser algo distinto en su vida... y, ahora que sé que no soy nada más que uno más, me ayuda a odiarme y caer en la oscuridad que tanto busco de vez en cuando. Y, eso, incomprensiblemente, me hace sentir mejor y más fuerte.
La voy conociendo cada día un poco más... cuando habla mucho o está iriente es que se está desahogando o no recibe suficiente atención... así que cuando habla mucho y no se desahoga, me siento mal porque sé que no está tranquila conmigo y que se está planteando irse a otro sitio en el que consiga centrar su atención o conseguir que le atiendan y le distraigan como necesita.
El que una vez fue mi psicólogo nos envió en cierta ocasión una propuesta de trabajo: la importancia de los Nadies. Aquello confirmó mis deseos, mi búsqueda y me dió una esperanza que antes había intentado matar.
Este verano me han invitado a ir a Brasil... y todo lo que está pasando ahora en mi vida con ella, con el trabajo, me hace creer que se está preparando el camino para que se haga posible. Y, eso, todavía me da más miedo. Y, me hace sentir cada vez con más fuerza que quiero una vida más estable aunque no más aburrida.
Siento necesidad y deseo... y siento frustración y odio y evito la frustración.
Odio estos periodos de los cambios en mi vida... esta sensación de bajar otra vez al infierno, que, curiosamente, es donde siempre he querido estar... En el infierno hay, entre otras muchas cosas, lo que más me interesa... el poder que necesito para cambiar las cosas que quiero encontrar cuando vuelva al cielo y el poder para poder convertir la ilusión en eso... pura ilusión.
Yo ahora en mi vida soy "ella", y también tengo miedo, chato, asíq ue aprieta el culo y que sea lo que los astros dicten.
Fuerza y honor.
en cuanto leí tu mensaje tuve que ir al wc y cagar...
te agradezco que me ofrezcas la visión de la otra cara...
por cierto, realmente tienes un sentido tan fuerte de la escala de mando?. estilo iglesia o ejercito de 'acatarás siempre las órdenes de tus superiores'?
hi! xD.
Pues nose, te diria lo ke me diria a mi mismo... "el tiempo lo dira"... si, ya se ke no es de gran ayuda xDD, pero weno, menos da una piedra... o no...
sí ayuda sí... xD, thx