Nunca se sabe lo que puede ocurrir en la etapa 54.
En la historia del tiempo hay un gran cataclismo. Ocurrío una vez y desde entonces, los profetas vaticinan que volverá a ocurrir. No sabemos cuántas veces ha ocurrido. Algunos dicen que muchísimas veces, demasiadas, para los han sido lo suficientemente valientes y capaces para verlo y vivirlo. Al descubrirlo, intentan inmovilizarse para ser conscientes de ello y poder actuar. Cuando sintieron la impotencia, se volvieron locos y se refugiaron en el mundo de las ilusiones. Otros cercenaron o inutilizaron o dañaron partes de su cuerpo como tributo para ganar la libertad. Nada de eso ha funcionado, nada de eso ha servido para solucionar el problema del tiempo recursivo.
Ahora, siempre, tenemos otra y otra oportunidad. Hemos creado múltiples herramientas. La muerte-vida, la humildad-orgullo, etc; todas nos acercan cada vez más a la solución-problema. La última herramienta que creamos fue el amor-odio, que es la que vertebra las demás. Todavía no la hemos terminado.
Nos está llevando mucho esfuerzo, mucho riesgo y muchos tiempos conseguirla, quizás demasiado. El cansancio se acumula. Los intentos han sido demasiados. La tarea parece interminable, indicándonos que no conseguimos salir de la falla temporal en la que nuestros esfuerzos serán neutralizados.
Es por lo que, siempre que nos reunimos, dudamos y dudamos de su eficacia. Involucra mucha ignorancia, mucha confianza. Pero es la única que tenemos.
No hay opciones, por ahora, pero estamos creando otra opción.
Crear siempre es bueno, crea pues, Eremita.
Fuerza y honor.