Pues aquí estoy, en Santo Domingo. La primera noche justo después de que me fuera del colmado que hay al lado de casa, a un tío le pegaron un tiro.
No puedo salir de casa sin escolta, lo que no deja de hacer que parezca un poco una prisión.
El jueves igual nos vamos al pueblo. Parece que es más tranquilo.
Las mujeres parecen extraterrestres. Si les gustas o les das curiosidad, te miran tranquilamente. Hablan de sexo entre ellos como nosotros hablamos del tiempo. Estoy pensando grabar un documental y ponérselo a las de mi tierra.
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