A veces vomito palabras... no es que las quiera decir, porque estaría más a gusto en el silencio más absoluto, pero surgen de mí... llega un momento en el que de tantas palabras no dichas me siento tan mal, tan desagradablemente mal, que las vomito... Me siento sucio haciéndolo y reconozco la suciedad que provoco pero así es... aquí ya no cabe más mierda.