Desde muy temprana edad nuestros padres nos llevaban al pueblo donde vivía mi abuelo. A veces, dormíamos allí.
En el gallinero, solían entrar las ratas por la noche a comer.
A la hora apropiada, cogíamos los troncos de las coles que las gallinas habían comido y entrábamos corriendo en el gallinero. Encendíamos la luz, tapábamos los agujeros por los que suponíamos que habían entrado y las perseguíamos entre las gallinas para darles caza.
Generalmente moría alguna.
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Cuando tenía unos 14 años, encontré un nido de urraca entre los árboles. Había dos huevos.
Un día nacieron los polluelos. Los polluelos crecían.
Al cabo de unos treinta días, uno de ellos desapareció.
A los pocos días de aquello, recogí el que quedaba y lo deposité en el establo en un espacio acondicionado.
Recogía lombrices, moscas, etc y se las daba. Comía poco.
Un día estaba en la cocina y oí a mi tío decir que había encontrado una rata en el establo y la había matado.
Fui al establo. La urraca estaba muerta.
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Cuando tenía unos 12 años sucedió esto:
Mi abuelo vivía en el pueblo en una casa grande con un gran jardín en el que había un gallinero. En el gallinero los gatos salvajes solían tener camadas.
Aquella vez eran dos. Ya tenían un par de meses. Cuando me acercaba se escondían. Al principio los miraba y les llamaba con silbidos. Ellos no acudían.
Comencé a poner comida. Cuando ponía la comida no se acercaban hasta que no me había ido. Al cabo de un tiempo aparecían cuando llegaba con la comida e iban a comer. Después de otro tiempo comenzaron las caricias.
Uno de ellos, empezó a seguirme continuamente. Su hermano desapareció.
Una vez que estaba con mis hermanos cogí el gato y lo tiré a la piscina. El gato volvió. Salió del agua. Se secó. Continuó siguiéndome.
El verano terminó y dejé de ir tanto al pueblo.
Cada vez estaba más delgado y sucio.
Un día que fui, lo busqué y no lo encontré. Mi tio lo había matado.
servido por eleremita
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